lunes, 8 de diciembre de 2008

Tiempo de visitas


Porque viene. La mejor manera de esperarlo es visitar: las nuestras son como pre-visitas esperando la Gran Visita. Aquí una imagen de María cuando visita a Isabel. El encuadre es del siglo XV flamenco: bastante extraño para nuestro propio encuadre social. Pero miramos los gestos. Parecen 2 personas pero son 4. Hay un pequeño en el vientre de cada una de las dos mujeres. Mutuamente se saludan, mutuamente se bendicen. El gesto es la alegría, la sorpresa, la fe, la bienvenida, la ternura y la confianza. Pero sobre todo la bendición. Una va a bendecir a la otra: a desearle el bien, a acompañar, a descubrir la vida que, porque está oculta, no es menos vida, sino más vida. Porque en la bendición de estas dos mujeres, todos nosotros somos contenidos ¿Qué se dicen? ¿Y a quién tengo yo que visitar en este tiempo? ¿Quién me espera, sabiéndolo o sin saberlo? Cada uno podemos contestárnoslo. Y mientras tanto: bendecir a quienes tenemos al lado, sobre todo a quienes menos miramos, a quienes menos vemos. No vaya a ser que nos perdamos esta visita.

La pintura es de Rogier Van Weyden

martes, 14 de octubre de 2008

Cuando el cielo está en el suelo


Esta imagen refleja y relata el episodio del "lavatorio de los pies" (evangelio de San Juan, 13,1-15). Podemos leer la imagen. La grandeza del Maestro ahora consiste en ponerse a los pies y lavar al Primer Papa. Éste se apoya en Jesús y le discute. Está sentado en un banquito de cocina, a modo de trono. Se deja lavar, y la palangana se va transformando en la barca, que es la Iglesia, y que lo es en tanto en cuanto refleja el Rostro de Jesús, hoy y aquí, como ayer y allá. Porque es entre nosotros, aún entre nuestros pies, donde encontramos a Jesús hoy. Los pies de Jesús: grandes, recorredores de todos y cada uno de nuestros caminos, ya a punto de colgar en la cruz.
El trasfondo es la Eucaristía, pan y vino de los que peregrinamos, presencia inclaudicable, cotidiana compañía, garantía de que vamos a Alguna Parte, aunque muchos días no lo parezca, entrega y oferta.
Servir y dejarse lavar: es el camino para ser felices.
El cielo, único trozo azul, está en el suelo. Ahí podemos pararnos ya siempre. Nos dice por dónde empezar.
La pintura es de Sieger Köder, alemán contemporáneo.

lunes, 28 de enero de 2008

¿CIVILIZACIÓN o BARBARIE?











¿Cómo lo resolvería Sarmiento en estos tiempos? Creo que si nos pusiéramos de acuerdo en quiénes son los civilizados y quiénes los bárbaros, las acciones de una convivencia humana digna crecerían muchísimo. Se me ocurre que muchos civilizados parecen bárbaros y muchos nominados bárbaros resultan bastantes civilizados.

Por eso propongo dos índices de "civilidad":
índice 1: soy bárbaro cuando considero que "los otros" son bárbaros. Soy civilizado cuando considero que "los otros" son civilizados. "Los otros": los que no piensan como yo, no se visten como yo, los extranjeros, los diferentes, los que me parecen enemigos.

índice 2: se mide según cuál sea mi capacidad de felicidad. Cuando necesito muchas cosas, o muchas situaciones especiales para ser feliz, voy tendiendo hacia la barbarie. Cuando encuentro la felicidad sobre todo en las relaciones humanas, en hacer el bien, en la belleza, en mirar a los demás con compasión y en tener lo suficiente para vivir, mi nivel de civilidad sube -y van 5 medidores de felicidad-.

¿qué les parece? Será muy interesante entrar en diálogo sobre el tema: ¿qué indicadores de civilizados proponen uds.? ¿y de bárbaros?












A veces me parece que todo el que usa un arma roza con la barbarie...
No parecen civilizados los que tiran bombas a otros, así como tampoco me parecen civilizados los que levantan muros. No resulta muy digno el rol de cartonero, pero mucho menos civilizado me parece que tiremos a la basura lo que otros necesitan para comer, o para divertirse, no separar la basura, el hiperconsumismo que vivimos y que se nos propone, el uso de la sexualidad como objeto -y del otro, obvio-, el olvido voluntario de Darfur y en general de Africa. Y sobre todo, casi el primer premio en barbarie lo obtiene la EXCLUSIÓN.

Es muy civilizado tantos adelantos de la medicina, y es sumamente bárbaro que esos resultados sean solo para los ricos, o que cuesten 700.000 dólares. Muy civilizada la búsqueda de remedios contra el sida y otras enfermedades endémicas, y muy bárbaro que una pastilla cueste 1000 dólares... Bueno, ya no seguimos, el broche de oro serían estas dos imágenes: de barbarie: vivir todo el día corriendo y no tener tiempo para los demás; de civilización: sentarse a tomar mate con las/los amigos, con el/la amad@, jugar con los hijos, charlar con los ancianos. Seguimos pronto.






























lunes, 24 de diciembre de 2007

ANSIEDAD vs DESEO














¿Ansiedad?

¿o Deseo?

















ADVIENTO II -que casi ya llega el Niño-


++ la ansiedad hace sufrir, el deseo da esperanza


** la ansiedad intenta dominar, el deseo invita a venir


== la ansiedad enferma, el deseo cura


++ la ansiedad esclaviza, el deseo libera


** la ansiedad separa, el deseo une


== la ansiedad controla, el deseo arriesga





martes, 11 de diciembre de 2007

SEGURIDAD vs CONFIANZA (Adviento 1)




¿Seguridad?




¿o Confianza?


Nuestra vida concreta, personal y social, nos propone el desafío de elegir como actitud-raíz, la seguridad o la confianza. La opción tendrá mucha influencia en todos los sectores del existir: desde la paz o inquietud del corazón, hasta la conformación de la sociedad, pasando por las relaciones interpersonales, laborales, vecinales, el modo de trabajar, de jugar y de vivir.


Buscar la seguridad como apoyo básico hace más difíciles las relaciones interpersonales, interfiere en nuestras percepciones que se vuelven paranoides, afianza nuestros miedos, cuesta mucho dinero, lleva a la búsqueda constante de nuevos medios para que nadie nos robe, para que nadie nos quite, para que nadie nos agravie, para que nadie nos critique. Los que buscan sobre todo la seguridad terminan fácilmente solas o solos. Además, cuando una sociedad se obsesiona con la seguridad empieza a requebrajarse: cae en la fragmentación, en el enojo, se hace difícil todo tipo de contrato: el matrimonio, la familia, la democracia, los negocios. Entramos en la búsqueda interminable de garantías, papeles y sellados. Es un hecho altamente contaminante y resquebrajador de todo tipo de vínculos, que dificulta los diálogos y multiplica en progresión geométrica los juicios legales.


En cambio, dejar que la vida arraigue en la confianza nos da más paz y serenidad que tranquilidad. Es más barato. Nos permite gozar con los encuentros personales. Construye la estabilidad de los vínculos. Anima al diálogo en las dificultades. Facilita la sonrisa y la bienvenida de las personas y los días. A la larga, y cuando no desprecia la inteligencia ni el sentido común, reditúa muchos más beneficios, espirituales y de los otros. Libera energías para actividades constructivas y también divertidas. Es cierto que supone riesgos y que la traición es siempre posible. Pero no más que cuando nos desesperamos poniendo rejas, candados, espías y letra chica en los contratos.


La obsesión por la seguridad es enemiga de la vida tanto como la confianza es amiga suya. Como las flores y los frutos, la vida necesita confianza para crecer. La seguridad busca el éxito a toda costa, aunque muchas veces no lo consigue; la confianza busca el bien, la belleza, la verdad y la felicidad, y bastantes veces se le dan. La seguridad es camino de esclavitud, la confianza, de libertad, para uno mismo y para los demás.


Dios prefirió confiar en nosotros más que estar seguro de nuestra acogida. Por eso decidió hacerse humano, en Jesús. Navidad es la fiesta de la confianza de Dios hacia nosotros. Y el adviento nos invita a ejercitarnos en el confiar los unos en los otros. La fe es creer que Dios no se equivocó, aunque nosotros nos equivoquemos muchas veces.










lunes, 5 de noviembre de 2007

First things first (primero lo primero)




Tenemos en el corazón y en la agenda dos hechos que nos hablan de que lo PRIMERO no es lo más espiritual (aunque Dios sea siempre el primero!!!) Dios se nos viste de humanidad.



Un hecho fueron las elecciones: después de la espantosa crisis del 2001-02, haber recuperado el trabajo y la capacidad de comprar cosas elementales y un poquito más a veces, ha sido determinante a la hora de votar. Más allá de los clientelismos y otras yerbas non sanctas, hay que reconocer que la inseguridad más dramática es la de no tener qué dar de comer a los hijos. Y aunque hay temas morales, o inmorales mejor dicho, que todo el mundo conoce, como la mentira y el robo, esa inseguridad del bolsillo es respetable, es casi el primer derecho humano. Es como uno puede comprender y respetar las elecciones del domingo pasado.
El otro hecho es la tragedia en la cárcel de Santiago del Estero. Lo primero aquí es la dignidad humana elemental de no estar en la cárcel si no sos culpable, y de tomarse más en serio los riesgos que se dan en esa vida de encierro que hoy acabó con la muerte de 35??? hermanos nuestros.

"El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros". Esto es lo primero. Todavía no hemos terminado de desovillar esta maravilla, este reto.





jueves, 25 de octubre de 2007

La gota, el voto y la sed





Para poder beber hace falta la gota. Para formar el mar hace falta la gota. Para que no muera mi rosa hace falta la última gota.




Tenemos que votar y eso genera tantos sentimientos encontrados, ante cantos de sirena, ante dudas, ante ¿para qué?

Y otra vez vuelvo a lo determinante que resulta lo ínfimo. Sobre todo porque cada uno, cada persona le valió a Cristo derramar su sangre -en la que también la última gota nos la regaló del corazón-. Pero también porque sin el cada uno no existe el todo humano, ¡incluso el todo argentino!. Ahí van unas imágenes que quieren animar a dar nuestra gota, a aportar lo nuestro a la tremenda sed general (la imagen de la samaritana es contemporánea, mosaicos del Centro Alletti, que adornan la capilla Redemptoris Mater)